EL EMBRIÓN: Semilla del Universo

/EL EMBRIÓN: Semilla del Universo

El embrión es un corpúsculo de arcilla pulsante

que atesora en su seno un rayo de sol.

 

Procede del encuentro  de dos principios opuestos

pero con un origen, no formal, común y único,

su complementariedad les permite fundirse

para crear un proyecto de Universo: Un Ser Humano.

 

El embrión nace ya peregrino

y rueda nómada por las Trompas de Falopio,

 hasta su implantación en el útero materno,

allí  echará raíces  como la simiente en la madre tierra.

 

Una vez haya anidado

crecerá y se transformará durante nueve meses,

flotando cálidamente en el océano amniótico,

tibio y salado.

 

Cuando, al fin,  su tamaño le haga estar incómodo

en esa gruta oscura del vientre materno,

él mismo impulsará su propio alumbramiento

haciendo un guiño hormonal al cuerpo de su madre,

y este le empujará a buscar el exterior,

la vida le conducirá  al cambio

y,  gracias a ello, seguirá  creciendo y expandiéndose.

 

Será su primera experiencia de estrés,

de lucha por la supervivencia,

reptando por el estrecho canal del parto,

 abriendo y rompiendo las estructuras

que le impiden el paso hacia la luz.

Será muy costoso, pero, si tiene éxito, vivirá

y continuará su proceso de crecimiento y transformación

en un mundo muy diferente al que conoció durante el embarazo.

 

Ha sido como una semilla protegida por la oscura tierra

y alimentada por el humus,

que ha roto el duro terruño

para lanzar su tallo y sus hojas  al exterior luminoso

y allí florecer y dar fruto,

continuando su destino,

aspirando siempre al Cielo y a la Luz,

en post de la pura conciencia

y de la prometida felicidad.

 

2018-05-06T17:30:12+00:00 15 abril 2018|embrión, Sin categoría|