LA
ESTRELLA FUGAZ
de José
Luis Padilla Corral,
fundador de la Escuela Neiking (www.flonios.com)
SER
El SER HOMBRE
es una realidad que aparece en el universo como consecuencia
de la organización de una FUERZA que lleva impreso un
DESTINO.
Esta evidencia
se concretiza en un lugar del cosmos llamado Planeta Tierra,
y cuando todo el proceso está concluido, el ser hombre se
encuentra como una entidad intermediaria entre el Cielo y la
Tierra. Y al igual que él, las demás realidades vivas
también se centran en esta dimensión. Finalmente, todos
ellos se interrelacionan, se hacen interdependientes y
culminan sus haceres dando SENTIDO a la existencia de la
Forma.
En la luz negra de sonidos
silenciosos
emerge la idea de la forma.
Como un pétalo de aroma furtivo
inunda la caverna que albergará
el largo
invierno de existencia sostenida.
Y como una campana en una tarde
otoñal,
emerge la vida azul de un extenso
mar sin fronteras
donde, el sabor fresco del estío
hace recordar la eterna
primavera.
ORIGEN DEL SUFRIMIENTO
Cuando todo queda establecido,
cada ser de vida se COMPROMETE en toda su existencia a
realizar-se, para obtener su sentido y dar sentido a las
demás existencias. Nada queda por hacer. Y así, se alcanza
la armonía dinámica y resonadora de un lugar azul. VIVO.
El Ser Hombre, en su dimensión
estelar y planetaria está inmerso en toda la realidad
anteriormente expuesta. Pero....algo ocurrió y ocurre para
que la desorganización se instaure y la armonía resonante se
convierta en un caos de despropósitos en el que cada hacer
se convierte en un olvido o un deshacer.
El Ser, genéricamente llamado
Hombre, por estar tan cerca de la Potencialidad Creadora, se
arroga en sus funciones y suplanta progresivamente a la
Fuerza que le dio su existencia, su forma y su sentido. Y es
ahí, donde comienza el proceso desintegrador que hace que
cada realidad viva quede sometida, no a la Fuerza Original,
sino a la Fuerza del Hombre.
La suplantación de la Fuerza
Original preexistente, es el primer eslabón que conduce a la
pérdida de la armonía. Y así, progresivamente el hombre,
deja sus haceres y crea el desequilibrio entre los otros
hombres y las otras formas de existencia.
A la suplantación, y a la
Arrogancia se une el nacimiento de la Envidia Impotente, que
culmina con la actitud desesperada de querer cambiar su
propio destino.
En la arrogancia, en la
suplantación y en la envidia, se gestará progresivamente el
desequilibrio individual y colectivo del hombre, y así, su
SER ESPIRITUAL CONFORMADO entrará en contradicción con la
función que le toca ocupar en la totalidad. Golpe a golpe y
sin verso se gesta en este hombre, la debilidad que NO le
corresponde. Golpe a golpe y sin verso se cultiva el
egoísmo, la infidelidad y la mentira. Y golpe a golpe y sin
versos, empieza a pensar y sentir que la enfermedad y la
muerte son algo inexorable.
La enfermedad no es un proceso
natural en el hombre, sino que es un acontecimiento fruto
del dejar de hacer la parte que le corresponde a cada uno.
En estas condiciones, la enfermedad se convierte en un SIGNO
LUMINOSO que puede y debe hacer al hombre, recapacitar sobre
la posición que desarrolla en su Universo. Consecuentemente,
la aparición del sufrimiento representa el equivalente
educativo en el que el hombre se ve inmerso al desoír la
llamada de su propio corazón, la llamada de los otros
corazones, y el eco aún audible de la Fuerza Original.
Tu hambre es mi y hambre
tu dolor es mi dolor
tu alegría es mi alegría
tu desesperación es mi
desesperación
tu nostalgia es mi nostalgia
tu pena es mi pena
y tu amor es mi amor
porque somos sólo uno.
HOMBRE ENERGÉTICO
Cada actuación
del hombre representa la utilización de una energía que se
gesta en la concepción, y que se mantiene "a lo largo de su
vida", por medio de sus sentimientos, de sus alimentos y de
su respiración. Su aparición, por tanto, depende de la
herencia en energética, de sus ancestros, de la energía
espiritual de sus sentimientos, de la energía de sus
alimentos y de la energía que aporta su respiración.
Todo ello irá
a conformar su existencia, y todo ello tendrá cauce en su
forma, la cual le permitirá adquirir el dinamismo de lo que
llamamos VIDA.
En la Alta
Antigüedad, el hombre, se asombraba de sus sueños, de sus
montes, de sus valles, de sus ríos y sus mares, y sentía su
existencia inmersa en esa SORPRESA. No era por tanto
extraño, que su ánimo estuviera permanentemente atento hacia
cual era su función dentro de tanto asombro. Y así, en sus
ensueños, en sus cantos, en sus danzas y en sus fantasías,
buscaba la identidad única de la fuerza energética que le
hacía vivir en el profundo misterio de su vida.
Paulatinamente, en el sonido de su tambor, su flauta, su
danza y su verso, se fue adentrando en la visión lumínica
del soplo energético que hacia posible tanta magnificencia.
Cada parte de su cuerpo fue progresivamente tomando un
significado que encontraba sus equivalentes en su entorno.
Cada minúscula parte de su piel fue despertando en un
significado que hasta entonces sólo era una cubierta
protectora. La visión del trance surgido como consecuencia
de la magia de cada ritmo, de cada oración, de cada silencio
y de cada quietud, hizo posible que despertara a la
consciencia del hombre energético. Vio, tocó, y sintió que
cada parte de su piel reflejaba cada parte de su entorno y
todas las estrellas de su interior.
Cada poro
adquirió la dimensión de una estrella y cada estrella se fue
uniendo para conformar una imagen, y así todo su ser
adquirió una dimensión estelar para configurarse como una
entidad de LUZ, donde se podía regular, apagar, encender o
aumentar cada luminaria, hasta conseguir que todas las luces
entraran en un equilibrio que permitiera evidenciar la
silueta de una función.
A cada
luminaria de su piel le puso un NOMBRE, como nombre tiene
cada estrella, y cada una de ellas representaba una función
en la totalidad, siendo a su vez cada una totalizadora. Y en
cada lugar, descubrió que con la intención, con el tacto,
con el sentido, con el frío y con el calor, podía hacer
recuperar el equilibrio luminoso de su totalidad, y de esa
forma recordarle al hombre cual era la posición que le
correspondía en el Universo.
Y un horno de luz blanca
transparente
Emanó de la boca del
Vagó por la inmensa oscuridad de
las aguas profundas
Y cautivó a todos los que ya
existían
Sin forma pero con la gracia de
los dioses
Realizó un sortilegio
Todos, incluso Silón
Se precipitó gozoso, porque ya
sabía su forma.
Una nueva espiración de Silón
Le hizo tomar su
imagen definida
Y todos quedaron asombrados
De su belleza, armonía y ritmo.
Seguía siendo luz blanca
transparente,
Pero su forma estaba salpicada
De cientos de luces de color,
Y cada una de ella
emitía un
canto de sirenas
Que llenaba de gozo toda la
creación.
Silón quedó complacido con su
aliento
Y dio por terminado su hálito,
Entrando en el
profundo sueño de la custodia
De aquel ser, que sin nombre,
le llamaron hombre.
ESPÍRITU CONFORMADO
El mensaje
estelar que el hombre porta desde su origen, se sintetiza en
la dinámica de su Fuerza ESPIRITUAL. Esta fuerza espiritual
se condensa en el sentimiento inmortal de su existencia, se
concretiza en la experiencia de amor de sus vivencias, se
expande en la actitud inevitablemente solidaria de cada una
de sus acciones y se hace íntima y luminosa en el abrazo
fundido de los amantes. Esta huella impresa que le cualifica
como fuerza espiritual, se diversifica en las acciones de su
voluntad, decisión, alegría, reflexión y recuerdos. Y en la
medida en que estos cinco haceres permanecen en equilibrio,
su huella permanece intacta.
Pero...,
cuando la voluntad se transforma en miedo...., cuando la
decisión se convierte en violencia..., cuando la alegría se
trunca en tristeza..., cuando la reflexión se convierte en
obsesión..., y cuando el recuerdo se hace lánguido y
nostálgico, el equilibrio se empobrece y se pierde, y..., la
posición de su hacer, como expresión de fuerza, se
transforma en una veleta que busca afanosamente muletas, y
que no es capaz de recuperar la belleza de su origen.
Aún se
recuerda, que los árboles tan sólo quieren ser árboles.
También se sabe , que el fuego sólo aspira a dar calor. A
duras penas recordamos, que la tierra solo quiere ser
fecunda. Con afán buscamos la piedra preciosa que se alberga
en una cueva... Y también, sentimos que el agua es la mejor
bebida. Cinco haceres, que en permanente servicio, nos
recuerdan las cinco sublimes expresiones del espíritu del
hombre: la firmeza, la benevolencia, la paz, la cortesía y
la bondad.
Todo ello
tiene su residencia en el interior oscuro de nuestra forma.
La flexibilidad decidida emerge del hígado jupiteriano;
la alegría serena emergen del corazón teñido por el rojo de
Marte; la reflexión generosa convive con la
trascendencia de Saturno; el recuerdo siempre
presente subyace en la impronta de Venus; y la firme
voluntad del cambio se arropa en la serena oscuridad de
Mercurio.
Nada se
realiza sin consentimiento de cada una de las partes, y todo
se consuma, con la complicidad de todos.
Cuando el
hombre se arropa en una sola actividad, usurpa la virtud de
los otros y pierde la generosidad necesaria para dar cauce y
cumplimiento a la actividad de los otros hombres. El
sufrimiento emerge entonces con la fuerza de una permanente
tormenta y la desesperación se convierte en el móvil común
de cada ser.
La enfermedad
se nos antoja entonces, inevitable; el amor, imposible; la
ternura, ocasional; la solidaridad, justo lo imprescindible;
la violencia, necesaria; y la paz..., sólo queda en el
recuerdo imposible.
Si supieras, amor, que tu gesto
me llena y me destroza.
Si supieras amor, que tu mirada
me arropa y me acongoja.
Si supieras amor, que tu recuerdo
me duerme y me desespera.
Si supieras amor, que tus
palabras
me desbordan y me ahogan.
Si supieras amor, que tu actitud
me derrite y me aniquila.
lo único que me importa
¡ay amor , que inútil sería el
sufrimiento¡
EL SANADOR
Sanar y sanar
, es el hacer inevitable desde que el hombre emitió su
primera mentira. Y por ello, emerge de su seno el hombre
sanador, que representa el equivalente de la fuerza
creadora, como la última esperanza de aliento del sereno
universo creativo. Casi mítico en su origen; brujo,
hechicero, mago, alquimista,, curandero, médico, y siempre
CHAMAN, se pleomorfiza ante la demanda arrogante del
espíritu enfermo del hombre. Y, como caballero en pos del
Santo Grial, ofrece la experiencia de su aventura,
aparentemente inútil, que incluyéndose en el sufrimiento de
los otros, se eterniza en la voz inmortal del silencio que
reclama una lágrima de perdón para que, el ser enfermo, se
bañe en el bautismo purificador de su propia esencia, y
alcance a la suprema sanación a partir de su propia
instancia.
Silencioso en
su mandato, busca en el latido de cada corazón, la fuerza
espiritual perturbada. Busca en el color transparente de
cada mirada, la ilusión perdida. Indaga en cada caricia, la
luz fundida, Escucha en cada palabra, la verdad escondida...
Y sin enjuiciar, sin condenar..., tan solo insinuándose como
el viento a la hoja de otoño, modela con sus manos la luz
desorganizada del ser enfermo, y, como orfebre minucioso,
restaura su original belleza.
¡Qué instante inesperado
cuando llamaron a mi puerta
y sentí el sufrimiento¡
¡qué momento previsible
cuando me hice eco del dolor
y me rebelé ante él¡
¡qué tiempo tan razonado
cuando buscando en la
sabiduría de los otros, intenté
mitigar la pena¡
¡qué eternidad se me hace
contemplar la implacable
oscuridad de la luz¡
¡qué oración tan sublime
la que me transporta a lo
siempre posible¡
¡qué trance de esperanza
inagotable riega mis manos
que quieren pasar desapercibidas¡
¡qué sonrisa de niño
ausente hace posible el milagro¡
¡qué inagotable amor
derramo en cada mano, cuando
en mi soledad ausente, vuelco mi
sentido entero¡
¡qué pasión tiene mis
versos cuando al fin descubro
que mi amor no es mío¡
LA LIBERACIÓN
Y cuando el
ser enfermo descubre paulatinamente a través de su sanador,
el rescate de su equilibrio, nada vuelve a ser igual, y en
sus entrañas resuenan los ecos olvidados de sus armonías, y
se pregunta una y otra vez: ¿la armonía está en mí?..., ¿la
armonía está en mí?. Descubre, bajo la inducción silenciosa
del sanador, que él es el principal protagonista de su
historia. Descubre que ya no puede seguir siendo espectador
de su propia derrota. Y descubre finalmente que en sus
sentimientos, sueños, alimentos, posturas, palabras, gestos,
ideales y fundamentos, reside la actitud segura de su
permanente equilibrio. Las preguntas entonces, se agolpan,
en su afán por descubrir su propio destino, y el sanador
paciente, sugiere con el gesto y con la palabra justa, donde
reside su fundamental papel: realice lo que piensa. Actúe
como si fe tuviera. Que no salga palabra que no sienta el
corazón. Saboree según su necesidad. Respire según su
anhelo. Medite como si nada ocurriera. Ame como la única
ocasión. Custodie como si nada tuviera. De, como si todo
albergara. Sirva, como si todos le esperaran. Viva, como si
nada alcanzara. Déjese llevar como si nada realizara.
Creí tener algo y vi que no era nada.
Creí asegurar algo y lo que
aseguraba no estaba.
Creí tener guardianes, y cuando
grité no estaban.
Creí ser algo, y cuando desperté
no estaba.
Y creí, y creí, hasta finalmente
no creerte nada.
Y en ese lugar de nada,
descubrí que todo es nada.
Y fue entonces
cuando me di cuenta de que
respiraba.
Y fue entonces
cuando saboreaba.
Y fue entonces
cuando escuchaba.
Y fue entonces
cuando saboreé el aroma de mi ser
en la visión del caminante
que nada pierde y todo gana.
Y fue entonces
cuando visioné que de mí no
depende nada.
Y fue entonces
cuando descubrí que si puedo
volar, no es por mis alas
sino por el aire que las avala.
Y fue entonces
cuando ya no tuve miedo de nada.
Y fue entonces
cuando descubrí que la muleta no
servía de nada.
Y fue también entonces
cuando el consejo no era nada.
Y fue, y fue, y fue,
cuando mi ser se perdió en la
nada
y...., empecé a ser feliz.
TESTIMONIO
Pronto,
descubre el hombre en su equilibrio energético, que es
portador de un mensaje liberador. Enseguida despierta a la
necesidad de mostrar su vibración en calma. Luego, la
necesidad se hace mas selectiva, y un día por "casualidad",
descubre con asombro, que sus manos y sus palabras, son un
vehículo de sosiego, paz y consuelo. Y otro día también
"casual", descubre que el dolor llamado, obtiene con su
aliento, desapego. Y otro día..., descubre con sorpresa, que
todo su ser es un consuelo.
¿Qué hacer con este anhelo?
¿qué hacer con mi espontánea
acción de hechicero?
¿qué hacer cuando mi luz es
reclamada por la
Oscuridad del desespero?
No te ofrezcas si no eres
llamado.
No te des si no eres pedido.
No proclames si no eres
reclamado.
Aguarda la presencia del quejido.
Espera el clamor del afligido.
Comparte la desesperación del
desatino.
Pon tu corazón en cada mano.
Y ofrécete al que, en amargura,
sufre el dolor herido.
Nada pienses ni esperes de lo
ocurrido,
guarda en el anónimo corazón del
silencio escondido
la sonrisa del que se ve libre de
su dolor aguerrido.
Que dispongan de ti sin que seas
zaherido.
Que clamen por ti sin que seas
vanagloriado.
Y... Y que tu única recompensa
sea
el haber cumplido.