FELIZ AÑO 2003

N. Tamura

 

¿Cuál fue vuestro primer sueño del año?

 

Se dice en Japón que un primer sueño auspicioso trae buenos augurios para el año que empieza. El mejor sueño es ver el Monte Fuji, después un halcón, y para terminar berenjenas.

Los sueños que han abierto el milenio han estado poblados de atenta­dos, terremotos, guerras, inundaciones, tornados y otras catástrofes; los dramas humanos se han añadido a las catástrofes naturales. Los japoneses de tiempos antiguos creían que las catástrofes natu­rales eran el resultado de los actos de los gobernantes que provocaban la cólera celeste. El Emperador (hijo del Cielo) recibía del Cielo el mandato de gobernar y a cambio debía reinar según la Ley Celeste. Si los que tenían el poder divino lo usaban en su propio provecho desenca­denaban la cólera celeste. ¡No rechace­mos sin examen lo que puede parecer a primera vista una confusa mitología!

Es posible que haya una relación entre el estado del mundo y nue­stros actos o nuestros errores  Seria bueno reflexionar sobre ello a fin de intentar al menos remediarlo y restable­cer un mundo más equilibrado.

En Marzo de este año cumpliré 70 años.

Confucio dijo: A los 15 años yo quería estudiar, a los 30 ser indepen­diente, a los 40 dejé de titubear.. .a los 50 he comprendido la voluntad del Cielo, a los 60 la he seguido  A los 70 nada separa mi voluntad de la del Cielo. ¿No es maravilloso el constatar que a los 70 años la propia voluntad pueda estar con­forme con la del Cielo?

 

El mismo O’Sensei repetía a menudo que él no hacía más que estar de pie sin hacer nada frente a su aite. . . .Yo me preguntaba entonces lo que él hubiera podido hacer si su aite le hubiera atacado “verdaderamente ....

 

La fusión y unidad entre el mundo divino y el mundo humano esta­ban en el centro de la práctica de O’Sensei. Expresaba la certeza de que lo que no respondía a las leyes universales no podía venir a turbarlas. Desde luego frente a una enseñanza tan esencial, yo estaba sordo y ciego. Había pasado mi infancia durante la guerra y la única cosa importante para mí era saciar el hambre. Teníamos poco que comer, casi nada para vestirnos y no siempre un techo. La pobreza era lo corriente... Un muchacho tenía un futuro ya trazado: militar. Si era posible oficial de marina o piloto de caza. Una chica sería enfermera...

Llegó la derrota    ¡Nuestro mundo se volvió del revés!

Los que habían sido los funda­mentos de nuestra cultura, de nuestra educación, de nuestra economía, de nues­tra religión, se vinieron abajo. Yo tuve la suerte de encontrar el Aikido en esta época y bien que mal encontrar un camino que me convenía.

 

Han pasado muchas cosas desde entonces... Y si me vuelvo al pasado me parece que he tenido mucha suerte. He llegado a molestar a los que me rodean, a apoyarme demasiado en ellos, probable­mente a ofender a algunos y a causarles mala impresión, hasta el punto de hoy sentir vergüenza. He pasado 40 años en Europa sin ocuparme de otra cosa que no fuera mi trabajo. Finalmente, he cogido un poco de distancia y tomado conciencia del mundo que me rodea. Esto sin duda no ha sido siempre fácil para vosotros, y me disculpo por ello. Habéis sabido per­manecer a mi lado sin cansaros, fieles, y yo os lo agradezco.

 

Me gustaría llegar a los 70 años liberado de ataduras y poder consagrarme a cumplir con mi deber en total libertad agradando a todos, sin crear oposición ni rechazo.

 

Este el sueño que tengo para este año.

Espero poder llevarlo a buen tér­mino sin vana agitación, tomándome el tiempo de saborear cada instante.

Es un ejemplo que os propongo intentar seguir conmigo.

 

Feliz año a todos.

 

 

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